Mi escultor preferido

Este año, hemos reflexionado juntos sobre la forma de dar un nuevo impulso al curso de escultura. En efecto, empezó a manifestarse, en particular de parte de los alumnos más antiguos – que ya manejan con cierta destreza las técnicas básicas- el deseo de desarrollar una obra más personal. Para hacerlo, fue necesario adaptar la enseñanza, darle una orientación menos técnica y más teórica, para que los alumnos incluyan en su reflexión el sentido que se trataría de dar a una obra en gestación.

Para iniciar esta reflexión, nos ha parecido lógico empezar por examinar la obra de artistas que nos han precedido; descifrar recorridos, comprender los desafíos de una época, apreciar las innovaciones, etc. Como primera parte de esta especie de viaje a través de la historia del arte, hemos analizado la obra de 14 escultores del siglo XX:

Constantin Brancusi, Pablo Picasso, Umberto Boccioni, Vladimir Tatline, Naum Gabo, Anton Pevsner, Hans Arp, Joan Miró, Alexander Calder, Henry Moore, Alberto Gicometti, Barbara Hepworth, César, Richard Serra

A partir de proyecciones de imágenes de sus trabajos y de los debates que siguieron, los alumnos han elegido una obra que les había gustado especialmente y han redactado un pequeño artículo de síntesis.

Esperamos que se estén diseñando nuevas e interesantes trayectorias…

Nathalie Rey

 

César, por Israel Adan

De entre tantos genios que han sorprendido al mundo entero con sus esculturas afanadas e insólitas, me gustaría hacer hincapié en César Baldaccini, escultor nacido en Marsella, de padres italianos,  que comenzó soldando restos de metal reciclados para crear símiles de insectos, animales y desnudos.

Con ayuda de una prensa hidráulica continúo trabajando con metales y otros tipos de chatarra como piezas de coche, hojalata, muelles, somieres, cacerolas, ceniceros o joyas, dando rienda suelta a lo que el comprendía como su poética de compresión, que personalmente me parece un tipo de escultura atrevida, que puede ser difícil de entender para algunos, pero muy interesante e innovadora para otros, ya que no es fácil crear belleza con un conjunto de desperdicios, y opino que este hombre sabía cómo materializar sus ideas en forma de obra de arte.

Se ganó un nombre entre “los Nuevos realistas”.

Tuvo la oportunidad de vivir en la misma casa que Alberto Giacometti y de conocer a grandes escultores como Picasso o Germaine Richier. Todos ellos influenciaron su obra.

Él fue el creador de la estatuilla  “César du cinéma” que premia a los mejores del cine francés.

Después de la compresión comenzó a trabajar en la expansión. Este nuevo proyecto lo llevó a cabo con espuma de poliuretano y plásticos. Los nuevos materiales le dejaban experimentar con un mundo nuevo de formas y posibilidades, que hoy en día podemos todavía aplicar y hasta llegar a darles otros usos, ya que existen infinidad de productos nuevos similares a la espuma que él utilizaba, con los que poder jugar, dejando que se expanda y cortando, modelando y deformando durante o después del secado.

Particularmente, creo que su estilo y sus materiales me pueden servir de pie para la invención y el desarrollo de obras futuras.

Consonancia Sugerente, por Sara Bastida

En la clase teórica e ilustrativa impartida recientemente, descubrí a una artista británica de renombre y gran valía. Se trata de Barbara Hepworth (1903-1975), escultora con una relevancia artística destacable dentro del panorama internacional y uno de los nombres propios del arte contemporáneo. Quien otorga un interesante giro a la escultura de su tiempo.
Este suceso revelador capta mi atención por varias cuestiones; Por ser todo un ejemplo como mujer avanzada en su época. Que siguió su vocación con independencia y seguridad de si misma, a pesar de las reticencias de la sociedad del momento y de sus mismos progenitores. Quedando reflejado en su obra, su energía que irradiaba un fuerte poder, con una gran carga de expresividad y sentido de la dinámica.

La artista mantenía una relación muy especial con los materiales empleados en sus piezas. Llegó a utilizar materiales como: Hojas de metal, cables, bronce, cordeles. Pero principalmente trabajó en alabastro, mármol y en tallas de madera.
Aprendió de los clásicos el perfecto equilibrio que debe existir siempre entre masa y proporción escultórica.
http://www.tate.org.uk/context-comment/video/tateshots-barbara-hepworth
Su vida personal y su arte estaban íntimamente unidos. Su objetivo en su vida, según ella misma confesó era “ crear tantas buenas esculturas como fuera posible antes de morir”. Y según sus propias palabras su idea de la escultura era: primitiva, religiosa, apasionante y mágica, siempre afirmativa.

Ella contrastó la luz y la oscuridad curvando sus figuras de bronce hacia el interior y hacia el exterior. Buscando siempre a su vez, la armonía entre esos dos aspectos, anverso y reverso, convexo y cóncavo, de sus volúmenes. Creía que las formas espaciales creadas por una escultura son tan importantes para su diseño como las formas sólidas y a menudo pone agujeros o aberturas en sus esculturas. Así en su conjunto creaba un nuevo espacio en ellas. Sin perderse la unidad del conjunto como un volumen único.

Llegado aquí, quiero hacer un punto de inflexión sobre otro motivo por el cual me causó un mayor interés. Una curiosidad singular y evocadora. Un paralelismo o un  vínculo sutil que se vislumbra entre su estilo personal y el mío. El cual he ido desarrollando y definiendo particularmente en estos tres años de formación y experimentación dentro  del interesante mundo de la escultura. Y sin tener apenas referencia o conocimiento alguno sobre dicha artista, esta línea que he ido trabajando, recuerda su  carácter orgánico que se manifiesta en muchas de sus obras, formas curvilíneas, texturas pulidas, sus huecos y vacíos, modelados circulares, el lenguaje abstracto y el carácter totémico de muchos otros trabajos.

De hecho, esta consonancia que se evidencia, es lo que se podría denominar como una “Serendipia”. Ya que para mí ha sido un descubrimiento afortunado e inesperado que se ha producido de forma fortuita, vamos, de chiripa!

Constantin Brancusi, por Ana Esteban

Uno de los grandes escultores del siglo XX, y considerado pionero del modernismo.

Una de sus obras mas bellas para mi es la Columna del infinito, monumento a los jóvenes fallecidos durante la Primera Guerra Mundial. Conmemora el valor y el sacrificio del pueblo rumano que en 1916 se defendió de la invasión alemana.

Aparte del valor humano por querer hacer un tributo a los jóvenes fallecidos, es una escultura aparentemente sencilla, pero que está perfectamente sincronizada, sus formas geométricas son como si recordaran a cada uno de los jóvenes que se elevan uno junto a otro hacia el cielo en busca de la paz infinita, es como una escalinata hacia el infinito, que deja volar la imaginación del espectador.

BRANCUSI

BRANCUSI

 

Material y escultura, por Francesca Poza

En la última clase teórica, pude tener la ocasión de conocer la obra de los escultores rusos, con nacionalidad francesa. Los hermanos Antoine Pevner, Naúm Gabo, de los que había oído hablar sin haber entrado en detalles. Descubrí que mi obra tiene un punto de conexión con ellos al introducir elementos de plástico, hierro, alambres de acero, para crear texturas y profundidades.

Antoine Pevsner (1888-1962) Junto con su hermano Naum Gabo,(1890-1977) Su obra se caracteriza por una constante investigación espacial llevada a cabo de forma científica; se interesan por los nuevos materiales industriales, en especial los transparentes, que les permiten construir superficies regladas y desarrollables, elementos que materializan ecuaciones matemáticas tridimensionales y exploran el espacio entendido en su sentido metafísico. Rechazando la piedra, la madera y la terracota, materiales comunes en la escultura tradicional, se dedican al metal, al vidrio al plexiglás, al cemento, al celuloide y a distintos plásticos, en su trabajo escultórico predomina el metal y escasean las superficies planas

Establecen las bases del constructivismo que expusieron más tarde en el Manifiesto realista (1920). En él se trata de sustituir la figuración del espacio por la adaptación del vacío.

El material elegido no es indiferente: debe ser determinante. El escultor no puede pensar en la piedra como si fuera bronce, en general cada escultura no puede ser, sino única.